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Dienstag, April 12, 2005 May the lights in The Land of Plenty, shine on the Truth some day.A los dieciocho años, en Sala Cinemateca, dylan se encontró por primera vez con una película de Win Wenders. Quién le hubiera dicho a esa adolescente que se refugiaba en el cine (en vez de ir a clase de Matemática B), que diez años más tarde iba a estar sólo a cinco butacas del director de Paris -Texas. ![]() La visita de Win Wenders a Madrid corresponde con la presentación de su última película "Tierra de Abundancia". De las doscientas personas presentes, casi la mitad éramos latinoamericanos, ¿Será que a los españoles no les gusta Wenders? ¿Será que no lo conocen…? Parece que en 2004, Wenders estaba a punto de rodar "Don’t come knocking" a partir de un guión que escribió con Sam Sheppard. A último momento, el co-productor francés se bajó del proyecto, haciendo imposible su realización. Abatido, con el casting hecho, las locaciones elegidas y el guión terminado, Wenders contó: "llegué a mi casa y mi mujer me dijo una de esas cosas que sólo las mujeres dicen, Win, quizás no estaba escrito que hicieras esa película. En el momento no me gustó escuchar eso, pero ahora me doy cuenta que tenía razón. Estaba escrito que tenía que hacer algo más antes..." En el casting para "Don’t come knocking", Wenders quedó muy impresionado con la audición de Michelle Williams (¡actriz salida de Dawson's Creek!). Al quedarse sin rodaje, el director decidió bocetar una historia exclusivamente para ella. Llamó al guionista Don Meredith y le planteó "¿puedes escribir un guión en tres semanas?" lo ató a un silla y en un mes logró tener "Land of plenty" pre-producida. Pertrechado de una camara Panasonic domestica de formato miniDV y un equipo conformado casi exclusivamente por estudiantes, rodó la película en 16 días. El costo total de "Tierra de Abundancia" fue de unos módicos 500 mil dólares. Según Wenders: "Esta película costó lo mismo que una merienda en el set de Spielberg... aunque eso depende de que galletitas que Spielberg esté comprando ahora..." ![]() "Land of plenty" es la historia de una joven misionera norteamericana que vuelve a su país después de trabajar con su familia alrededor del mundo. Al morir su madre, decide buscar a su tio Paul en Los Angeles para darle su última carta. El sargento Paul, veterano de Vietnam, pasa sus días en una van, pertrechado de extraña tecnología, buscando por la ciudad células activas de Al Qaeda. El planteo al comienzo resulta extremadamente maniqueo. Ella es la bondad absoluta, y él es un neurótico perseguido y cuasi nazi, envuelto en la bandera norteamericana; la imagen prototípica y bushoniana que todos llevamos de "América". A medida que la película avanza, a medida que estas vidas se van mezclando (con momentos de muchísimo humor) poco a poco, en cuentagotas, vemos que ambas vidas son plausibles, que ambas vidas pueden existir y estar relacionadas, que ambas son caras de una misma moneda. Norteamérica no es sólo un imbécil como Bush, no es sólo una galletita Oreo como Condoleeza. Norteamérica no es solamente el sargento Paul. También hay en Norteamérica gente que piensa que Bush es un imbécil. También hay en Norteamérica un montón de gente que no piensa nada de nada. Y todos viven juntos dentro de un mismo, enorme (y desinformado) país. Tierra de abundancia, que aún no tiene distribuidor en Estados Unidos (por el rechazo que genera su crítica), es, a fin de cuentas, una triste canción de amor a "América", una extraña oda a lo bueno que aún resiste en algún lugar de Estados Unidos. Un blues a lo malo que crece y crece y crece cada día. No es otra entrega del amor ciego que llega a raudales desde USA, si no que este es un amor más realista, consciente de las monumentales fallas, apenado por el peso que adquieren día a día, apenado por el peso que tienen hoy en el mundo. La película termina con esta bellísima canción de Leonard Cohen, que además de darle titulo, fue la inspiración de Wenders para realizar el film. Don’t really have the courage To stand where I must stand Don’t really have the temperament To lend a helping hand Don’t really know who sent me To raise my voice and say: May the lights in The Land of Plenty Shine on the truth some day. I don’t know why I come here, Knowing as I do, What you really think of me, What I really think of you. For the millions in a prison, That wealth has set apart – For the Christ who has not risen, From the caverns of the heart – For the innermost decision, That we cannot but obey - For what’s left of our religion, I lift my voice and pray: May the lights in The Land of Plenty Shine on the truth some day. May the lights in The Land of Plenty Shine on the truth some day. dylan @ 6:37 AM | |
rage contra mi compu como decía marisol, further info ich bin dylan, und dich?archives 07/01/2004 - 08/01/2004 previous posts Extrañas señalesLas Supremas de Móstoles Oswald in a jam Tabaré ¡Mandame un Zum! Deberían darle un par de años más. Mad Sightings Un día genial When the angels fall Sights & Sounds of Mad Levantemos un poco el nivel bloggers i dig martin links i like el unico medio confiable ![]() This work is licensed under a Creative Commons License |